Bueno, como plan renove del blog, estamos realizando ciertos cambios y en el proceso... ¡Pues que ha cobrado vida! 

Vera, la personalidad que a adoptado el blog comete muchas locuras día a día, y se ha proclamado como una de las blogueras mas famosas y a la vez... más torpes del planeta. Su vida privada necesita un empujón muy grande (algo así como el choque de una bola de demolición) para salir del mundo digital y escribir su primer post sobre el amor.

Esta personalidad digital vive en una gran ciudad donde no es más que un ser anónimo. Uno más entre los millones de personas que conforman la urbe y pese a que en la red se maneja como pez en el agua, cuando está cara a cara con otro ser humano de la misma especie, suele tener el mismo resultado que el choque de dos trenes.

Pero para que conozcáis mejor a Vera, creo que sería mejor que ella misma se presentaba y bueno, como todas aquellas historias que la chica escribe y nunca acaba, ella misma a echo una presentación muy peculiar que conforman las páginas de este diario digital.

Así que, dejo de tener el control de mi blog, y os dejo con Vera, Verita, Vera. A día de hoy, tiene un gran lío en el corazón, un dolor de boca muy grande y un post para un desconocido que no sabe si está entre sus seguidores.
Así soy yo, y así se lo estoy contando. 
*****Tal vez, como presentación, podría poner algunas de esas entrevistas o artículos que me ha hecho la prensa, pero... preferiría presentarme yo misma. Mi nombre es Vera Chacón, más conocida en las redes sociales por mi alter ego "Vera, Verita, Vera" y pese a que mis padres esperaban que fuera médico... me gano la vida como bloguera.
*****Si has llegado a esta página, es que has conseguido acceder a mi sistema operativo y ahora, estás leyendo mi diario súper secreto.
*****Mi vida hasta ahora era muy fácil y sencilla. Me sentaba tras el ordenador, grababa mis vídeos, programaba entradas a mi blog e intentaba escribir un libro que nunca ha encontrado un fin. Hasta que una tarde, movida un poco por la locura y reconozcámoslo también, porque el chico estaba muy bueno y me puso cachonda como una mona, decidí salir de mi burbuja virtual y me lancé a una cita a ciegas con Aaron.
*****El youtuber de moda era todo un coñazo, pero oye, que de esas casualidades de la vida, y porque soy muy torpe, volviendo a casa me caí de morros en las escaleras del metro y cuando volví de la inconsciencia conocí a quien ha trastocado mi vida por completo. Lucas un joven roquero que acaba de doctorarse en física y que, aunque no me conviene, me ha vuelto loca por completo.
*****Así pues, entre todas las cosas que me fascinan como los bolsos, los libros —Oh my good! los libros son lo que más—, los zapatos, los gatos y todas las cositas cuquis que se puedan coleccionar, Lucas pasó a ser una de esas cosas radioactivas que aunque sabes que no puedes tocar, no puedes evitar acercarte para que te dé más calorcito y que quieres coleccionar.
*****Pero como toda historia tiene un principio, aquí podéis leer el de aquel día en que, después de un coñazo de cita, me dejé los morros en el metro y conocí a la persona que cambio mi vida por completo. 
Lo mío fue...
*****—Para ser uno de los Youtubers más famosos... y estar así de bueno —apoyo el móvil entre la oreja y el hombro, mientras comienzo a hurgar en mi bolso, cuando llego al inicio de la escalera de la boca del metro más cercana ¡El maldito abono siempre se esconde de mi cuando lo necesito!— el tío era un puto coñazo. En serio, cero conversación.
*****—Pero ¿No se supone que ibas solo a …. Ya sabes… Pasar un buen rato?
*****¡La leche! —Suelto un pequeño chillido cuando los escalones irregulares hacen que me tambalee sobre mis tacones— ¡Mierda de escalones! ¡Joder!... Lo que te decía tía, que esta mierda de escalones en el metro intentan matarme, es que después de que solo me hablara de su público, sus vídeos y sus seguidores... se me fueron las ganas.
*****—¿Pero tú eres tonta? —Escucho el resoplido de mi amiga Patri, mi mejor amiga del mundo mundial, que ahora se ha casado y acaba de tener un bebé, está decidida a vivir nuevos días de gloria a través de mi nula vida amorosa. Ya puedo imaginármela, enrollando su dedo en uno de sus largos mechones lisos intentando que tomen un poco de forma— ¡Que tenías que divertirte y pasar un buen rato no casarte con el!
*****—Bueno, yo espero más de un hombre que...
*****¡La puñetera madre que me trajo! el lechazo que me acabo de pegar. Y es que aunque he practicado con los zapatos, finalmente mi tobillo ha cedido y me acabo de dejar olvidada la ortodoncia que con tanto esfuerzo pagó mi madre contra el suelo sucio del metro. Decididamente, una manera muy, pero que muy, elegante de bajar los siete escalones que quedaban de golpe.
*****La cabeza me da vueltas, y siento como la boca está llena de algo pringoso en lo que no quiero pensar, mi cuerpo responde con cierta dificultad. Y con mucho esfuerzo y la ayuda de algún desconocido que aparte de que seguro va a descojonarse de mí, ha tenido la mala suerte de estar cerca, —y que espero que no me robe el bolso— me está ayudando a sentarme.
*****—La madre que me parió —o eso es lo que creo que estoy diciendo porque no ha sonado a mucho más a un Fa mafre ke e pacrio que es lo que estoy diciendo, mientras me llevo la mano a la boca intentando que el fluido viscoso y que sospechosamente creo que es sangre me deje más en ridículo. El pelo león que tengo no me deja ver, aunque entre los rizos estos tan complicados consigo entrever algo negro. Grande y negro.
*****—¿Estás bien? —Una mano morena y llena de anillos plateados se cuela entre la maraña de pelo y la aparta de mi campo de visión para dejarme ver en toda su plena gloria al pedazo de maromo que tengo delante.
*****Es alto, mucho más alto que yo —aunque eso no es muy difícil porque no paso del metro sesenta— tiene el pelo corto con ese tupé largo y desgreñado que se lleva ahora apartado hacia atrás, del mismo color negro de su ropa. Sus ojos grises brillan con fuerza y una sombra de barba le oscurece el mentón. Su piel tiene ese tono oliváceo tan sexy y como había visto antes, lleva muchos anillos de planta en los dedos.
*****Eftoy guien —instintivamente aparto la mano que tenía frente a mi boca para, en un intento de ser algo coqueta, colocarme algo el pelo. Pero en mi miserable intento de parecer sexy, lo viscoso que me impide hablar con normalidad escapa y un chorro de sangre y babas sale despedido hacia delante. Pese a mi intento de última hora, le cosa cae sobre la camiseta— Lo fiento.
*****—No es nada —parece educado, pero el desconocido observa la mancha sobre la camiseta con cara de asco. Porque sí, las manchas de sangre y babas se ven muy bien sobre la ropa negra.
*****En estos momentos, me gustaría ser más sociable de lo que estoy siendo ahora mismo —o de lo que he sido nunca—, y poder sacar algo de humor a la situación. Pero la verdad es que estoy hecha un adefesio, no tengo ni idea de cómo está quedando mi cara, pero lo que puedo ver de mis medias rotas, mis tacones echados a perder y mi pelo desparramado por todos lados, la imagen debe ser de lo más sexy que he presentado en mucho tiempo.
*****¿Porque dios mío tenías que mandarme al heavy del año en estos momentos?... Con lo que me gustan a mí los chicos malos. Pero lo que podría ser uno de esos momentos que siempre leo en las novelas que hacen historias, no es más que una página más en los capítulos ridículos que conforman mi vida. 
*****Así que, después de que me ayude a ponerme en pie, recojo mi abono de cualquier manera y me encamino a toda leche hacia los tornos del metro, donde paso el ticket a toda velocidad y me pierdo en el tumulto de gente. Solo cuando me he sentado en el vagón, me doy cuenta de algo muy importante. He dejado olvidado mi bolso. Con mi móvil, las llaves de mi casa, mi monedero y todos aquellos bártulos que solo pesan y que nunca uso. ¿Cómo leches entro en casa ahora? Voy a tener que ir a casa de mamá. ¡¿Cómo voy a sobrevivir sin móvil?! ¡¿Cómo puedo bajarme del metro en marcha?!
*****Mi cabeza cae hacia atrás cuando me doy cuenta de que, pese a tener mi independencia desde hace mucho tiempo tanto económica, como profesional desde hace tiempo. Mama es siempre mamá y como buena progenitora, siempre tiene soluciones para todo. La que me va a caer cuando me vea el jepeto.
*****Evidentemente, tendré que dar algún tipo de explicación y escuchar "los consejos de seguridad y buenas maneras" que me repetirá una y otra vez. Cambia la cerradura, consigue un teléfono nuevo, anula las tarjetas, contrata una alarma... Pero por suerte para mí, cuando consigo bajar del metro y desviar la atención de todo el mundo para que no me reconozcan —como si eso fuera a ocurrir— consigo llegar a casa de mi madre, donde gracias a todo lo sagrado, mi hermano sí, ese ser que no sale de su cueva ni para ir al baño, me abre la puerta y puedo hacerme con la llave con facilidad sin tener que sentarme en la mesa camilla a sociabilizar.
*****Llegar a casa ha sido toda una odisea, y aunque mañana tenía previsto grabar un vídeo sobre la nueva novedad súper cuqui de una de las editoriales que más me gustan y que me ha derretido el corazón... va a ser que voy a tener que sacar el arsenal y hacer una fotoreseña porque en el ascensor, me doy cuenta de que... ¡Parezco un monstruo! Mi labio tiene el triple del tamaño habitual, los restos de la erupción de sangre babas han quedado pegadas a mi barbilla y literalmente se puede ver que llevo un sujetador de esos de encaje que quedan muy monos pero que no sirven para nada a través del agujero que tiene la parte superior del vestido. Oye tú, y que en el metro nadie me haya dicho nada...
*****Cuando el ascensor se para en mi piso, creo que estoy a punto de llorar porque estoy deseando llegar al Hogar dulce hogar¡Hoy ha sido un día de locos! Mientras meto con esfuerzo la llave en la cerradura porque me tiembla la mano, no paro de pensar en que, si no hubiera hecho caso a mi mejor amiga, ahora mismo estaría con mi pijama de Harry Potter favorito, sentada en mi confortable butaca, con el portátil sobre mis piernas escribiendo algún artículo o, preparando alguna reseña sobre todos esos artículos que recibo y aún tengo pendientes de abrir y probar... 
*****Pero no, me convencí que Patri tenía razón y que necesitaba algo de vida social. Así que me calcé los zapatos que esa zapatería me había mandado —de los que evidentemente no voy a hacer una buena crítica— me ricé las pestañas y me puse en camino para conocer a uno de esos compañeros del gremio que están de toma pan y moja y me pegué el mayor leñazo de la historia.
*****En lugar de una apasionada noche, un baño y una sesión de escribir en el blog y de hacer fotos es lo que me espera así que, después de dejar tirada de cualquier manera mi ropa de camino hacia la habitación —que peliculero me ha quedado esto— camino haciendo zig zag hasta la cama, donde cojo la última novedad que me acaba de llegar esta misma mañana y una toalla para secarme después de este largo baño que me voy a regalar porque yo lo valgo.
*****De camino hacia el baño, el timbre de la puerta suena de un modo muy estridente —creo que nunca me había dado cuenta de que sonara tan fuerte— y como antes de que me dé tiempo de coger nada más que ponerme vuelve a sonar, sin pensar mucho en que solo llevo un libro y una toalla me encamino hacia la puerta. 
*****¿Sabéis eso de que si algo tiene que ocurrir ocurrirá de una manera espectacular? Pues eso es lo que está ocurriendo ahora, cuando abro la puerta —acción que he hecho miles de veces con anterioridad— la toalla se queda enganchada en mi mano y a medida que voy tirando, va cayendo sin que yo pueda detenerla. Cuando está en el suelo, y la puerta abierta de par en par, me doy cuenta de que, debería haberme tomado mi tiempo para ponerme algo encima, porque acabo de reencontrarme con el buen samaritano del metro, vistiendo solo un ejemplar de La voz de Archer...

*****
Mmmmmm... 
¿Y que pasará ahora?
¿Será el buen samaritano aficionado a la literatura?
Y lo más importante.... ¿Queréis leer más?

Isla Sherwood©2016
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