Los finales felices, esos sucesos míticos por los que los lectores de novela romántica devoran una novela tras otra son, en definitiva, la finalidad de la vida o, en su defecto, la energía que la activa.

Después de todo, lo que busca cualquier ser vivo (perdona, animal o vegetal) es encontrar la felicidad y, es esa máxima la que guía cada una de las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida. Y si de algo entendemos los lectores y escritores de novela romántica es de finales felices.

Porque por muy negro que se prevea el futuro de los protagonistas, por muchos problemas que se les planteen y muchas desgracias que les sucedan, hay una cosa segura, al final, no sabemos cómo, de qué modo o por qué, todo se arreglará. 

De vez en cuando mientras escribo me viene a la mente la frase de la película Shakespeare in love, que pronuncia sin cesar Phillip Henslowe, el dueño del teatro de comedias La rosa. “Todo saldrá bien” es su lema, aunque la parte que me interesa en estos momentos es su respuesta cuando se le pregunta cómo se va a arreglar el desastre que les viene encima. Esta siempre es la misma: “No lo sé. Es un misterio” Y es precisamente ese misterio lo que hace que las lectoras de romántica sigamos leyendo y leyendo libros que sabemos que acabaran bien, aunque desconozcamos cómo. Es ese misterio el que nos vuelve adictas. Adictas a los finales felices que soñamos protagonizar.

Los hay quienes critican esta premisa de la novela romántica, alegando que es poco realista o repetitiva, curiosamente son los mismos que, como el resto de los mortales, basan sus decisiones en base a esa felicidad que encuentran tan inverosímil en los libros.

Aunque dichos finales felices no son exclusivos de la literatura, no podemos olvidarnos del cine, tanto en la gran pantalla como en la series de televisión. Recordemos lo que dijo Charles Dickens, uno de los grandes genios de la literatura: “el hombre es un animal de costumbres” y, desde niños se nos educa para que luchemos por encontrar aquello que nos realice como personas, que nos haga sentir mejor… Y es que como he dicho anteriormente la búsqueda de la felicidad es universal y estándar.

No nos queda más que ir todos en su búsqueda. La encontremos donde la encontremos: en un libro con final feliz, en una sonrisa o en la vida misma.
Artículo escrito por...
......Olga Salar. Nació el veintidós de enero de 1978 en Valencia. Se licenció en filología hispánica para saciar su curiosidad por las palabras al tiempo que compaginaba su pasión por la lectura.
......Escribió su primera novela con una teoría, para ella brillante y contrastada, sobre lo desastroso de las primeras veces, Un amor inesperado (Zafiro. Planeta), y tras ella siguieron la bilogía juvenil Lazos Inmortales (Kiwi). En este mismo género acaba de publicar Cómo sobrevivir al amor (Planeta). Aunque ha sido en romántica adulta dónde ha encontrado su voz.
......Es autora de Quédate esta noche (Kiwi), Íntimos Enemigos (Versátil), Una cita Pendiente (Versátil), Una noche bajo el cielo (Kiwi), Jimena no deshoja margaritas (Versátil), Solo un deseo (Zafiro. Planeta), Di que sí, con la que fue mención especial en el II Premio HQÑ Digital, He soñado contigo (Versátil), Romance a la carta (Versátil) Un beso arriesgado (HQÑ), Igual te echo de menos que de más (Los Libros del Cristal) y Martina agitada, no revuelta.
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