La verdad es que hace tiempo que quiero hablar de esta bilogía y he esperado deliberadamente a que pudiera hacerme con la segunda parte para hacerlo. Primero porque me moría por ver como acababa (aunque para mi solo había un final posible) y segundo porque sabía que muchos personajes aún tenían algo que decir (y vaya que si).

Para todos aquellos que no sepáis aun de que va la cosa (algo que creo que como mínimo es sacrilegio), la bilogia Quiéreme nos cuenta la historia de Tessa una joven estudiante de la universidad de La Laguna que disfruta de su vida junto con su mejor amigo, hasta que el pasado la alcanza de nuevo.

Ese pasado es Álex, un exnovio con el que las cosas no terminaron demasiado bien y por quien por mucho tiempo que pase y por mucho daño que se hagan el uno al otro, Tessa tiene la sensación de que siempre quedará algo pendiente entre ellos. El mundo de Tessa se enfrentará ahora a una difícil encrucijada seguir manteniendo vivo su doloroso pasado con Álex o abrazar todo lo que su mejor amigo Zac le ofrece sin pedir nada a cambio.

Pese a que posiblemente podría considerarse estas historias como un triangulo amoroso, sinceramente creo que los verdaderos protagonistas son la relación tóxica entre Álex y Tessa, la gran amistad con Zac y el enorme sentimiento de culpa de Tessa.

Este pequeño trio conforman, a mi modo de ver, el gran hilo argumental de la historia. Pese a que no pueden conseguir que lo suyo funcione, Álex y Tessa siguen enfrascados en la misma espiral destructiva que su tóxica relación creo hace años y ninguno de los dos es capaz de salir de ella, tampoco quieren hacerlo. Abrir los ojos en estos casos es algo complicado y más cuando esa persona que nos hace daño es, tal vez, a quien amamos con todo corazón. Tessa necesita su tiempo para salir de esas espiral destructiva en la que ha vuelto a verse enterrada y cuando por fin lo logra, se ve lanzada directamente dentro de las arenas movedizas de la culpa y con la tristeza añadida de haber alejado a la única persona que siempre la ha querido por lo que era, su mejor amigo.
El amor puede curar las heridas mil veces más rápido que el paso de los años. Pero para ello... para ello tienes que dejar que te quieran. Si me dejas quererte...

Pero sin dudas, el gran protagonista de esta historia es el espíritu de Tessa, su "gran despertar" y su modo de abrirse paso en esas arenas movedizas y dejar su sentimiento de culpa a un lado por algo que no puede cambiar, y empezar a encarar un futuro en el que ella realmente quiera estar y pueda controlar su vida. Hacer con ella lo que realmente quiere hacer y sobre todo, ser feliz.

Quiero destacar también uno de los grandes protagonistas de esta historia y sobre el que quiero que Victoria, si lee esto, tenga en cuenta mi petición y ese es Teo. Veo entre Teo y Tessa muchas similitudes, y aunque no creo que su historia tenga nada que ver, creo que el hermano de Zac tiene derecho a contarla así que.... #Quiéreme3 tiene que ser posible. ¡QUEREMOS SABER MÁS DE TEO!

Álex, Zac y Tessa tienen mucho camino que recorrer, mucho que aprender el uno del otro y sobre ellos mismos. Perdonar y ser perdonados es algo que cuesta mucho de conseguir y sobre todo, dejar atrás la toxicidad de nuestras vidas y dejar que nos quieran.

Definitivamente recomendaría la bilogia Quiéreme no solo porque me he enamorado de Zac, ese mejor amigo que está contigo para cualquier cosa, que te levantará al caer y que no te dirá te lo dije, sino que te animará a intentarlo. Sino sobre todo por Tessa, por ser ese personaje que crece, que evoluciona y sobre todo que se encuentra a si mismo, que sale adelante y no lleva arrastrando un peso sobre los hombros, sino que acepta sus errores y sus defectos y aunque formarán parte de ella el resto de su vida, no serán los que la definan como persona.

Sinceramente Victoria Vílchez, cautiva con su pluma, con una historia que engancha de principio a fin y en la que es imposible dejar de leer, y sobre todo Victoria nos trae una historia de amor de verdad, una de esas épicas, de las que sabes que nadie jamás podrá romper su vinculo porque ha sido forjado de la forma más fuerte y poderosa, a prueba de cualquier cosa.